A veces, aunque pase el tiempo, hay cosas que están ahí para siempre, en ese cajón de recuerdos que es el corazón. Hay recuerdos que quedan registrados fácilmente, quedan grabados sin darnos cuenta, para , cualquier día desempolvarse sin avisarnos; otros, se nos clavan brutalmente causándonos un dolor que hace que se nos tatúen con sangre para siempre; primero, con una herida que duele, que ahoga, y casi nos deja sin respiración, luego, poco a poco, va dejando paso al sosiego y este a la cicatriz, que siempre queda para recordarnos esa experiencia, ese recuerdo, pero ya con otro sentir menos doloroso, que nos deja ver con más objetividad a través del tiempo.
Hoy, mi cajón, ha rescatado uno de esos que, aunque de los primeros, no por ello está menos grabado en él. Olvidado desde hace años, una simple noticia de deportes me ha traído hermosos recuerdos de la niñez.
Gimnasia rítmica. Si, papá era un hombre de campo, sin estudios, sabía leer, y las cuatro reglas -como se decía entonces- criado entre labores, animales, trabajos de sol a sol en una España dejada de la mano de Dios, y tras una guerra, se vino a la capital a trabajar en una fábrica de harinas. Sí, no era un hombre de estudios, pero nos inculcó tantas cosas…
Recuerdo cómo le gustaba ver en televisión la gimnasia rítmica, el patinaje artístico, la hípica…la hípica, ese no es solo un reportaje en televisión, eso lo vivimos cuando aún existía en Málaga un hipódromo y nos llevaban a verlo, papá y mamá, a ambos les gustaba, cuando la economía se lo permitía, que era pocas veces, llevarnos a presenciarla, y, aunque lo mínimo, hacer una apuestilla, que, no pocas veces, le pagaba los gastos.
¡Aayyy, los recuerdos! Si aprendemos a saber clasificarlos y dejar en los ficheros solo aquellos que de una u otra manera pueden ayudarnos, que necesario nos son a veces.
Hoy, mi cajón, ha rescatado uno de esos que, aunque de los primeros, no por ello está menos grabado en él. Olvidado desde hace años, una simple noticia de deportes me ha traído hermosos recuerdos de la niñez.
Gimnasia rítmica. Si, papá era un hombre de campo, sin estudios, sabía leer, y las cuatro reglas -como se decía entonces- criado entre labores, animales, trabajos de sol a sol en una España dejada de la mano de Dios, y tras una guerra, se vino a la capital a trabajar en una fábrica de harinas. Sí, no era un hombre de estudios, pero nos inculcó tantas cosas…
Recuerdo cómo le gustaba ver en televisión la gimnasia rítmica, el patinaje artístico, la hípica…la hípica, ese no es solo un reportaje en televisión, eso lo vivimos cuando aún existía en Málaga un hipódromo y nos llevaban a verlo, papá y mamá, a ambos les gustaba, cuando la economía se lo permitía, que era pocas veces, llevarnos a presenciarla, y, aunque lo mínimo, hacer una apuestilla, que, no pocas veces, le pagaba los gastos.
¡Aayyy, los recuerdos! Si aprendemos a saber clasificarlos y dejar en los ficheros solo aquellos que de una u otra manera pueden ayudarnos, que necesario nos son a veces.
Málaga, 1 Junio 2011







