Entradas populares

sábado, 19 de noviembre de 2011

" Mi brújula perdida"


A mi madre, mi brújula perdida y encontrada.

Hace tiempo que entendí que aunque nuestros caminos sean distintos, no tengo por qué soltar su mano, y me enseñó a saber andar por ellos y levantarme cuando caía.
Escrito hace ya muchos años, pero que he querido rescatar del cajón de recuerdos.

A Pepe García por su libro "Meditando en "pecado". Y mis a amigas Mercedes e Isa.

I
             Hoy he encontrado mi brújula perdida. La veo junto a mi y me pregunto por qué dejé de hacerlo, si estuvo ahí y nunca faltó. Pero al mismo tiempo reconozco que no la entiendo, no entiendo su Norte,es distinto al mio.Son muchas las veces que lo he intentado sin resultado. He intentado  entenderla  y entenderme. Conocerla, empezando por conocerme a mi misma, sabiendo el camino que deseo tomar...pero no lo consigo. Por ello la brújula se cimbrea y su aguja no consigue la quietud deseada por ella y por mi. Pero sigo intentándolo, seguiré hasta lograrlo. 
                                                                               
                                                                               II
              De pequeña siempre busqué tu mano para encontrar mi sosiego y quietud. Era maravilloso sentir de nuevo la seguridad perdida  con solo su contacto. No se cuándo, ni en qué momento del camino dejé de hacerlo. Quizás por ello me he sentido todo este tiempo sin rumbo, navegando a la deriva. Hoy, leyendo a mi amigo Pepe García me he dado cuenta de ello. He abierto los ojos y he visto que nunca ha estado perdida, sino que yo dejé de mirarla.

3 comentarios:

  1. ¡Qué maravillosa brújula! Nunca se pierde, sólo la guardamos, durante un tiempo, creyendo que ya conocemos el camino, todos los caminos, pero luego, descubrimos que no debimos guardarla, porque teniéndola a la vista siempre, podemos recurrir a ella. Es totalmente lícito hacerlo, si lo necesitamos, a pesar de la inconsciencia de la juventud, que nos hace creer lo contrario.

    Un abrazo, querida Lola. Es bellísimo, lo que has escrito.

    ResponderEliminar
  2. Precioso,Lola. Creo que, a veces, cuando somos jóvenes y creemos que ya no necesitamos la brújula, la guardamos y luego no la encontramos. Más tarde, entendemos, que no era necesario, que la podíamos tener siempre presente y andar igualmente nuestro camino.

    Me quedo impresionada de lo bien que escribes y utilizas las metáforas, para expresar con tanto acierto lo que quieres decir.

    Un abrazo, querida amiga.

    ResponderEliminar